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Laboralidad en plataformas de servicios P2P

El reconocimiento de relaciones jurídico laborales entre los usuarios que prestan servicios con ánimo de lucro en plataformas P2P y las empresas titulares de estas últimas se ha convertido en uno de los grandes debates de la economía colaborativa, llegando incluso a ser planteado como el tema clave que condicionará la viabilidad futura de los modelos colaborativos u on-demand.

Las normas sectoriales de la actividad en la que se mueva una plataforma son un elemento importante para entrar en la discusión sobre laboralidad, este es el caso de los servicios de transporte o de micro-tareas. Particularmente, Uber, se le quiera o no en el espectro de la economía colaborativa, está siendo la punta de lanza procesal en materia laboral sin ello suponer que otras tantas plataformas de servicios sean ajenas a esta cuestión. De hecho, en los últimos meses, plataformas colaborativas en Estados Unidos como Instacart, Shyp o Kitchensurfing han tomado la iniciativa de pasar a régimen laboral a algunos de sus usuarios quienes hasta el momento eran independientes.

Así, en el caso de Uber, durante los últimos meses hemos conocido una resolución judicial de un Tribunal californiano que reconocía la relación de laboralidad de una conductora con la empresa, y en España, el área de Inspección de Trabajo de la Generalitat de Cataluña también identificaba una relación de dependencia en un informe (que me conste no público) sobre Uber Pop. Ambos casos parecen que han sido determinantes para que se hable sin matices de que los conductores que operan en la plataforma son empleados de Uber.

No obstante lo anterior, y sin ánimo de mostrar una visión que defienda la mercantilidad en detrimento de la laboralidad y de sus derechos asociados, es importante aclarar que en Estados Unidos no ha habido una única resolución sobre este tema, otros tribunales, 5 en concreto, han dado la razón a Uber respecto a la relación con sus conductores. Asimismo, el Gobierno belga informaba hace unos días que tras un estudio de la operativa de esta plataforma no consideran la existencia de un vínculo laboral.

La determinación de la existencia de una relación de dependencia suele hacerse, sin querer entrar en una análisis doctrinal, en base a la concurrencia de una serie de factores, algo así como el ir sumando puntos hasta llegar al nivel exigido para que exista un contrato por cuenta ajena. Por ejemplo en Estados Unidos existe un test de factores para la determinación de una relación mercantil o laboral, el llamado IRS 20 Factor Test, en el que para identificar el vínculo empleado/empleador se analizan, por ejemplo, si hay una relación continuada, exigencia de dedicación plena o el proveer herramientas de trabajo y materiales. Sistema que, según diversos expertos, está anticuado para ser aplicado en este tipo de actividades por medios digitales.

La suma de factores es habitual encontrarla también en jurisdicciones como la española al ser aplicado por los Juzgados de lo Social, siendo la nota de dependencia el factor más relevante. Esta es definitoria para que se entienda qué es una relación mercantil de prestación de servicios donde la persona opera por cuenta propia, a su riesgo y ventura. Algunas de las notas propias de la dependencia son; la asistencia regular a un lugar designado por el empresario, el determinar una jornada laboral así como de un horario, uniforme de la empresa, fijar el período de vacaciones o delimitar y asignar zonas de actividad. Factores que analizando por ejemplo la operativa Uber Pop, no concurren.

Igualmente en España nos podemos encontrar con la figura del TRADE, trabajador autónomo económicamente dependiente, que no supone trabajar por cuenta ajena pero que prevé una serie de derechos adicionales como consecuencia de que el profesional que contrata con la empresa genere al menos un 75% de sus ingresos a partir de esa relación. Situación que es previsible vaya a darse en bastantes casos de personas que generen ingresos a través de plataformas P2P, ya que, entre otros motivos, acabará habiendo empresas líderes que concentren gran parte del volumen de oferta para conseguir ingresos.

La ausencia de laboralidad forma parte del posicionamiento de las plataformas como meros intermediarios no responsables de la actividad que facilitan entre sus usuarios. Justificación que por el momento se ampara en la normativa de sociedad de la información y comercio electrónico y que, en mi opinión, en un futuro no muy lejano será replanteada. La razón, por un lado, al trabajo de la Comisión Europea en la estrategia de Mercado Único Digital, donde se prevé una nueva regulación de las plataformas, y por otro, la necesidad de algunos marketplaces en implicarse más en la actividad de sus usuarios, dándoles más servicios, garantías o, directamente, contratándolos, tal y como apuntaba anteriormente.

Los nuevos modelos colaborativos y P2P están mostrando que determinada legislación no encaja exactamente en las actividades que engloban, el caso de la normativa laboral es también aplicable, ya que en muchos casos nos encontramos ante nuevas formas de trabajo donde incluso los usuarios que las realizan evitan la dependencia y vinculación de un trabajo clásico. Toda una transición del sistema que hemos venido conociendo que también se plantea de forma general en otros ámbitos de la economía digital.

Sharing Economy UK impulsa mecanismos de autorregulación

Hace unos días en Reino Unido se lanzaba un nuevo colectivo empresarial vinculado a la economía colaborativa con el nombre Sharing Economy UK – SEUK, su creación continua la tendencia de otros países, como es el caso de España con Sharing España, donde las organizaciones que operan en este entorno se organizan para tener una voz propia, explicar qué es la economía colaborativa (EC) y sus beneficios, así como defender sus intereses.

SEUK

El lanzamiento de SEUK, en el que actualmente hay 20 empresas, coincide con un interesante momento en UK a la vista de la posición tomada por el Gobierno de Cameron sobre la oportunidad que representa la EC. Precisamente esta semana el ejecutivo inglés daba respuesta oficial al informe de noviembre de 2014 realizado por Debbie Wosskow, CEO de Love Home Swap, donde se incluían diversas recomendaciones sobre cómo se debería favorecer la EC desde el ámbito público y privado.

Uno de los aspectos que SEUK ha abordado desde su lanzamiento ha sido la incorporación de un código de conducta aplicable a sus miembros con el que se pretende avanzar en uno de los temas más estratégicos para la EC, como es el impulso de sistemas de autorregulación para lograr resolver algunos de los problemas asociados a estas actividades y así conseguir un ecosistema más seguro para los agentes que operen en este. El citado código establece una serie de principios y valores por los cuales deben regirse las plataformas colaborativas que formen parte, entre los que destacaría:

1. Favorecer que las actividades de la EC operen dentro de la legislación y con estándares de compliance.

2. Trabajar para que las relaciones de las plataformas con los consumidores y usuarios sean honestas y de confianza. Asimismo que dichos usuarios puedan tener acceso al código de conducta a través de las mismas plataformas.

3. Trabajar para que las plataformas promuevan que sus usuarios presten los servicios y bienes observando todos los aspectos básicos de seguridad y de calidad exigibles.

4. Impulsar una actividad institucional proactiva de las empresas de SEUK para explicar la EC y sus beneficios.

5. Los miembros deben trabajar para integrar modelos eficientes de resolución de controversias entre usuarios, ayudando a mediar para la resolución de estos.

Es relevante que el código busque que las plataformas sean proactivas en trabajar con los usuarios para favorecer un entorno más seguro de actividad. Todo ello sin olvidar la particular posición de las plataformas en cuanto al control de la actividad que los usuarios realizan en estas, la que obviamente no puede ser totalmente fiscalizada por estas empresas al basarse en transacciones P2P.

5 aspectos legales relevantes en plataformas P2P

Cada modelo de actividad de plataformas P2P y marketplaces debe ser analizado desde muy diferentes ámbitos, los servicios de transporte, alojamientos, comercio electrónico o la restauración tienen legislaciones sectoriales específicas que lógicamente poco tienen que ver entre ellas. Sin embargo, dando asesoramiento a diversas start-ups que están desarrollando este tipo de plataformas, he identificado una serie de elementos comunes que con mayor o menor nivel de complejidad exigen ser bien definidos en los términos y condiciones de Apps y sitios Web de las empresas. En este post describo algunos:

Régimen de responsabilidad de la plataforma: Un aspecto en el que se incide especialmente es en reforzar el posicionamiento de la plataforma como no responsable de la actividad que sus usuarios realizan entre si dentro de dicha plataforma. Para ello se tiende a definir la posición de la empresa del modo siguiente:

“Es una plataforma tecnológica que de conformidad con Ley 34/2002, de Servicios de la Sociedad de la Información y del Comercio Electrónico opera como prestador de servicios de la sociedad de la información.”

Entrar en la definición anterior precisamente refuerza esa idea de mero prestador de servicios (“portal informativo”) donde no se responde de la actividad de los peers a no ser que se haya informado previamente a la plataforma de una mala práctica conforme a los Términos y Condiciones de la empresa o una conducta ilícita.

No obstante pretender entrar por defecto en esa definición no es tan sencillo, especialmente cuando la plataforma tiene un mayor grado de dirección de la actividad. Igualmente la legislación, dependiendo del sector económico en el que opere la plataforma, también define a veces la figura de los intermediarios que pueden estar sometidos a un sistema de autorización previa o licencias que podrían ser exigidos a estas empresas.

Transacciones: La operativa de pagos de la plataforma puede ser también un tema complejo en el que esta deba asumir un mayor número de obligaciones en caso de que opere como pasarela de pagos. Para ello es importante prever un sistema de pagos adecuado para coordinar las transacciones donde se debe considerar por una parte, un proceso de devoluciones en el que la empresa no deba asumir cargos extra y por otra parte, observar la fiscalidad aplicable a los servicios objeto de transacción. Esto último es referido a las comisiones que obtiene la plataforma y a las obligaciones fiscales relativas a las transacciones entre peers, las que, en principio, son ajenas a la empresa que intermedia pero que, en mi opinión, es positivo el que se facilite información sobre la forma de cumplir con esa tributación. Un sistema interesante para simpificar lo anterior es usar proveedores B2B como Mango Pay para gestionar todos los pagos dentro de la plataforma que permiten que esta última reciba como único pago las comisiones que le corresponden.

– Relaciones jurídico-laborales: Otro aspecto relacionado con el régimen de responsabilidad antes descrito es el interés de desvincular la posición del intermediario respecto a la dirección de las tareas que desempeñen los usuarios. El determinar, fiscalizar y limitar en exceso la forma en que un usuario puede operar en la plataforma, por ejemplo determinando precios o servicios mínimos a prestar, así como la recurrencia con la que este opere puede aumentar los fundamentos para entender que existe una potencial vinculación laboral y no meramente mercantil. Este, precisamente, es un elemento capital para las plataformas que facilitan la oferta de servicios por particulares o profesionales a terceros interesados.

– Sistema de resolución de controversias: Aunque no obligado, la posición de la plataforma le permite poder mediar en aquellos problemas surgidos en la actividad entre peers y así incrementar la calidad del servicio. Por ello es habitual poder diseñar un procedimiento opcional para los usuarios a fin de que la plataforma ayude a proponer una solución a un conflicto. Dicho sistema se describe normalmente subrayando a los usuarios que, por un lado, es accesorio a sistemas ordinarios de resolución de controversias (sistemas de arbitraje de consumo o procedimientos ante tribunales) y, por otro, que la propuesta de solución de la plataforma a los usuarios es opcional para las partes y no vinculate.

– Protección de datos: Los temas de privacidad son recurrentes en cualquier negocio online sin embargo en el ámbito colaborativo/P2P se hace necesario también un acceso a los datos de usuarios por otros usuarios para que los servicios y/o transacciones se completen adecuadamente. Aunque se trata de un acceso por terceros necesario para lograr completar la finalidad por la que la plataforma recabo los datos personales del usuario, es importante regularlo en las políticas de privacidad de esta.

Junto con los anteriores existen otros aspectos relevantes que suelen ser objeto de análisis, por ejemplo; el encaje de la legislación de consumidores o si es posible el uso de sistemas como “Confianza Online“, el que las empresas se planteen contratar pólizas de seguro para reforzar la calidad y confianza de su mercado, el buscar una jurisdicción competitiva desde la que operar alternativa a la española o el diseño de una adecuada política de cancelaciones, especialmente en el ámbito de alquiler de espacios o intercambio de alojamientos.

La Economía Híbrida en el libro, Vivir Mejor con Menos

En 2013 tuve mi primer acercamiento a la economía colaborativa (EC) como consecuencia de un proyecto profesional en el que me involucré. Sin duda resultó un revulsivo por motivos tanto personales, conocer nuevos modelos para mejorar nuestro entorno, como profesionales, las implicaciones regulatorias y de política pública que estas actividades digitales tienen mucho que ver con mi trabajo.

Con el interés de saber más sobre estas actividades económicas asistí a un evento en Madrid donde contacté con Albert Cañigueral, creador del portal ConsumoColaborativo.com, quien participaba hablando de la EC. De dicho contacto tuve la suerte de conocer tanto a Albert como a muchos expertos en este ámbito de la comunidad OuiShare con la que acabé vinculandome.

Lo anterior es un resumen breve de mi experiencia y trayectoria en todo este entorno. Y precisamente de eso va un poco el libro “Vivir mejor con menos” publicado por Albert a finales de 2014 con la editorial de Random House Mondadori, Conecta, de cuyo título no soy fan 100% ya que corre el riesgo de que algún librero despistado lo sitúe en una sección de libros de auto-ayuda con la consecuente pérdida de lectores interesados en muchos temas que abarca como economía, ciudadanía, innovación y sociedad de la información. Como decía, el libro comienza con la propia experiencia personal de Albert a lo largo de diversos años y  como llega a incorporar en su día a día la EC y los planteamientos de la cultura de bienes y conocimiento libre y abierto. Dicha contextualización personal es un punto útil de inicio para explicar de forma práctica y sencilla de que va todo este movimiento con datos, nombres de empresas, descripción de las actividades que engloba… es decir una explicación práctica y cercana para entender de que va la economía del compartir y de la colaboración.

En “Vivir mejor con menos”, Albert explica que la EC representa un cambio hacia una economía híbrida, “en parte capitalista y en parte colaborativa donde los dos sistemas económicos a menudo trabajan juntos y a veces compiten”. Un planteamiento  constructivo y realista de la proyección de este modelo económico cuyas novedades conceptuales se contraponen a la economía y modelos de consumo que hemos vivido los últimos 50 años, algo que explica bien el siguiente esquema incluido en el libro:

Yo———————————-Nosotros
Propiedad————————–Acceso
Global——————————-Local
Centralización———————-Distribución
Competición————————Colaboración
Compañía—————————Personas
Consumidor————————-Productor
Publicidad—————————-Comunidad
Crédito——————————Reputación
Dinero——————————-Valor
B2B———————————–P2P
             Hiperconsumo——————–Economía Colaborativa

Junto con lo anterior el libro resalta aspectos que creo fundamentales de esta tendencia al analizarse los beneficios ambientales y de interacción social que la EC ayuda a potenciar, elementos que resultarán determinantes para que los poderes públicos pongan en valor la oportunidad que los modelos colaborativos y P2P pueden tener para la sociedad.

Desde su publicación el libro ha tenido reseñas diversas y una amplia difusión, a lo que se suma que ya está accesible libre y online bajo licencia Creative Commons.

En resumen, “Vivir mejor con menos” es la primera obra editorial de referencia sobre la EC en español, algo que venía haciendo falta. SEGUIMOS!

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Cursos sobre la economía colaborativa con Foxize y OuiShare

El próximo martes 20 comenzamos con Albert Cañigueral una serie de jornadas analizando la economía colaborativa  en Barcelona gracias a Foxize y Ouishare Academy.

En esta primera master class en el espacio MOB de Barcelona se expondrán las claves y retos de la economía colaborativa desde ámbitos como el consumo, la fabricación digital, el conocimiento abierto y las finanzas P2P. Igualmente en el curso se buscará debatir sobre las implicaciones económicas, culturales y legales que estos modelos basados en las nuevas tecnologías tienen considerando su innovación radical y social.

La primera jornada continuará con otros tres cursos impartidos por Ana Manzanedo, Javier Creus y Cristobal García, expertos en comunicación y consultoría digital, los que conformarán el programa completo: Economía Colaborativa: Qué es y cómo crear tu propia plataforma. Formación de interés para personas como perfiles diversos entre los que incluiría a muchos profesionales que están desarrollando “start up” vinculadas a modelos colaborativos y P2P. Precisamente el pasado diciembre el diarion Expansión publicaba un artículo en el que analizaba este fenómeno empresarial donde se apuntaba que alrededor de 300 empresas de nueva creación en España quieren competir para ser el nuevo Airbnb.

Para más información se puede contactar a Foxize a través de este email, alumno@foxize.com

Amsterdam, Bruselas y el PSOE ante la economía colaborativa

Comienza 2015 con diversas iniciativas que anuncian un avance en la necesaria adaptación institucional e innovación legislativa para el encaje de determinadas actividades de la economía colaborativa (EC).

En primer lugar, el 1 de enero el Ayuntamiento de Amsterdam anunciaba un acuerdo de colaboración con Airbnb para que esta plataforma coordine la recaudación de la tasa turística aplicable a las actividades de sus usuarios. Sistema que no es nuevo para Airbnb pero que si es novedad en Europa, al ser esta ciudad holandesa la primera en establecer un modelo de cooperación con plataformas P2P para recaudar y trazar la actividad económica que en estas realizan sus ciudadanos. Toda una innovación de colaboración público-privada que muestra el camino recorrido por Amsterdam en integrar la EC localmente y en que su Administración logre nuevos recursos operativos y tributarios.

Coincidiendo con el cese temporal de sus actividades en España, diversos medios informabaan que la Comisión Europea está definiendo su posición política para este 2015 en la que se determinará como avanzar en un posible impulso de una legislación comunitaria que incida en la flexibilización de las restricciones existentes en el mercado interior de la UE a servicios como los prestados por Uber y también en ayudar a una mayor implantación de la economía digital. Dichos trabajos de la Comisión podrían suponer el lograr más competencia en el mercado junto con una mayor seguridad jurídica y una reducción de las barreras de entrada existentes a servicios colaborativos y P2P. Es importante considerar que no todo es Uber en el ride-sharing, diversas empresas tecnológicas vinculadas al ride-sharing seguro que igualmente desearían poder crecer y expandirse en el mercado europeo. Empresas como Cabify que operan legalmente a través de licencias VTC sufren la rigidez regulatoria del sector de transporte discrecional de pasajeros en España u otros países.

Una tendencia de avance en un legislación común europea en actividades digitales como la anterior, u otras que también formen parte de la economía colaborativa como los alojamientos P2P o el crowdfunding, es una de las grandes prioridades que este ecosistema tecnológico puede tener en nuestro continente para lograr un mayor competitividad. Algo que no es solo esperado por empresas de Estados Unidos sino también por las europeas.

Finalmente, junto con las anteriores iniciativas, en España el Partido Socialista se ha interesado en la EC y sus oportunidades, para ello la Diputada socialista y Secretaria de Ciencia, Participación y Política en Red, María González Veracruz, solicitaba recientemente el impulso de una Subcomisión parlamentaria para el estudio de la EC en el Congreso de los Diputados. Desde dicho partido son conscientes de la relevancia de este movimiento en la sociedad y economía española por lo que un “debate transversal” de los políticos y agentes implicados podría ser un muy interesante punto de partida.

María González con representantes de empresas de la economía colaborativa

En España parece que la CNMC, el Parlament de Cataluña y el PSOE son las organizaciones que con mayor interés se están aproximando a la EC y al análisis de sus riesgos y beneficios.

European Tourism Day, la economía colaborativa y el turismo

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La Comisión Europea celebró el pasado 1 de diciembre una jornada con una audiencia de alrededor de 300 personas sobre el futuro del turismo en Europa, foro en el que se destacó el valor estratégico de esta industria en la economía del continente.

La Dirección General de Mercado Interior, Industria, Emprendeduría y PYMES de la Comisión Europea organizó este foro presidido por su Director General, Pedro Ortún, donde la tecnología y los nuevos servicios digitales fueron uno de los temas clave a tratar. Precisamente uno de los cuatro paneles en los que se estructuró el programa se denominó “Digitalisation and Innovation in Tourism”.

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En dicho panel con el apoyo de OuiShare tuve la ocasión de introducir el tema de la economía colaborativa y los beneficios que este movimiento genera en la ciudadanía e industria turística europea. Lo cual supone una estupenda noticia al mostrar que desde las instituciones europeas se quiere hacer una aproximación al análisis y encaje de las actividades turísticas colaborativas. Particularmente, los asistentes y ponentes debatieron si estas actividades basadas en modelos peer-to-peer como alojamientos, movilidad o experiencias gastronómicas, deberían equipararse para operar con el mismo nivel de exigencias normativas que las empresas turísticas tradicionales que han venido operando en sub-sectores similares. Para ello se incidió en la idea de “level playing field”, esto es el intentar equiparar las exigencias y condiciones para operar a todos los actores privados concurrentes en un mercado, lo que a grandes rasgos podría ser ejecutado por las autoridades bajo dos posibles planteamientos; desregular algunos elementos del marco normativo aplicable para favorecer la entrada de nuevos servicios y la competitividad de toda la industria, o bien, establecer regulaciones más rígidas a los nuevos servicios digitales para acercarlos a aquellas que se aplican a los servicios preexistentes, sin contar que entre las empresas y personas que operan estos servicios concurrentes existen evidentes diferencias de estructura y capacidad operativa. El primer planteamiento podría parecer el más apropiado teniedo en cuenta que por ejemplo los servicios P2P que actualmente están en continuo crecimiento muestran que, en ocasiones, no es necesario recurrir a ingente legislación para que operen con seguridad y garantías, y en el segundo caso, podríamos encontrar un potencial riesgo para el desarrollo de estos nuevos servicios, ya que directamente los puede desincentivar y hacer anti-económicos.

Asimismo se presentó el informe de resultados de la consulta impulsada por la Comisión denominado “European Tourism of the Future” en el que fueron consultados múltiples actores públicos y privados relacionados con el turismo.

Esta fue la presentación que utilicé para explicar lo que representan las actividades turísticas de la economía colaborativa considerando aspectos económicos y sociales. Asimismo expuse algunas reflexiones sobre aquellas políticas y regulaciones que deban diseñarse para abordar este ámbito.