Memes y política colaborativa

Si hace unos días diversos medios informaban sobre la intención de la Generalitat de avanzar en la regulación de la economía colaborativa, resulta que parte de la innovación y tecnologías que varios partidos han incorporado en sus campañas y programas políticos en estas elecciones encajan en los modelos abiertos y peer-to-peer (P2P) de este movimiento social y económico en el que Catalunya es una referencia. Elementos como la descentralización de las estructuras de un partido político o el empoderamiento ciudadano, son característicos de esta tendencia colaborativa que está en proceso de expansión.Al analizar el programa de Barcelona en Comú podemos identificar ideas inspiradas en la P2P Foundation liderada por el pensador belga, Michael Bauwens, organización clave en la exploración de nuevos modelos de gobernanza colaborativa y horizontal en todo el mundo. A propósito de la votación del pasado domingo, Bauwens declaraba en Al Jazeera que la democracia basada en elecciones acabará combinándose con nuevas formas de participación ciudadana más abiertas e independientes. Considerando tales planteamientos, en el caso de Ahora Madrid, uno de sus nuevos concejales es Pablo Soto, referencia en España del P2P absuelto tras ser demandado por Promusicae y las principales discográficas en el año 2008.

Barcelona en Comú y Ahora Madrid se han apoyado, y apoyarán, en plataformas digitales para, por un lado, canalizar parte de su financiación vía ‘crowdfunding’, y por otro, deliberar con los ciudadanos bajo un formato participativo “agregador” sobre su programa político y la forma de ejecutar políticas públicas que les afecten. Aspecto, este último, alineado con lo que se realiza actualmente en ciudades como Reykjavik, donde los vecinos colaboran en diseñar, votar y tomar decisiones sobre políticas locales.

Aunque el uso de Internet como mecanismo de comunicación política está normalizado, su utilización como mero canal unidireccional de información ha avanzado a un estadio diferente en el momento actual. El ecosistema digital es una herramienta real de acción ciudadana que permite a una persona operar autonomamente como agente económico o como un influyente activista político, lo que va más allá de la mera movilización de bases. Un partido como Ahora Madrid ha descentralizado y dado autonomía a los usuarios que querían informar o desplegar esta candidatura, por lo que el lema “tú eres la campaña” parece que en este caso no ha sido un eslogan vacío de contenido. Participación a la que se suma la campaña de imagen llevada a cabo por los propios internautas para convertir a Manuela Carmena no solo en una candidata pop como lo fue Obama en su primera campaña presidencial, sino en un icono de la cultura ‘gif’ y ‘meme’ que, a través de un variado grafismo digital, implican la repetición y la remezcla caótica y libre de elementos del imaginario popular por parte de sus simpatizantes.

A las estrategias de comunicación y participación ciudadana se unen elementos de los programas de ambas coaliciones que proponen estructuras cooperativas de ámbito local, dinamización de servicios de transporte público compartido o sistemas de pago alternativos, hace unos días Ada Colau planteaba la idea de una moneda local similar a la de ciudades como Bristol en Reino Unido.

Curiosamente durante el mandato de Xavier Trias a Barcelona se la ha llegado a denominar “ciudad colaborativa” al consolidarse iniciativas basadas en modelos cooperativos y P2P como por ejemplo la red barcelonesa de FabLabs para la producción con impresoras 3D, una especie de ateneos de barrio de la cultura maker. Ahora CiU ha anunciado que su programa para las próximas elecciones catalanas será diseñado de abajo a arriba, por lo que quizá en dicha campaña podamos ver carteles de CiU con un meme de Julio Iglesias diciendo, “Yo voto a Artur y lo sabes”.

Este artículo fue publicado en El Periódico de Cataluña el 28 de mayo de 2015

Cataluña y la Economía Colaborativa

Desde el ámbito público catalán se están llevando a cabo procesos de análisis de la economía colaborativa (EC) con el interés de identificar las medidas más adecuadas para la incorporación de estas actividades al marco jurídico así como mecanismos para aprovechar sus oportunidades.

El pasado 21 de abril se realizó la primera sesión de la Comissió d’Estudi de les Polítiques Públiques en Matèria d’Economia Col·laborativa en sede del Parlament de Cataluña. Sesión en la que participé como ponente junto con Albert Cañigueral, experto de referencia en España y Latam en la EC, y Pere Rusiñol, Director de Alternativas Económicas. Ponencias en las que contextualizamos esta tendencia y compartimos ideas sobre regulación y políticas públicas relacionadas.

Los grupos parlamentarios mostraron en mi opinión un notable interés en este modelo económico identificando algunas cuestiones clave, entre otras; la fiscalidad, el papel de la Unión Europea o la oportunidad de crear sistemas de compensación a sectores económicos pre-existentes en los que tenga especial impacto la EC. Igualmente se puso de manifiesto la necesidad de buscar nuevas formulas de regulación más eficaces y dinámicas, ya que hablar de trámites legislativos que desde una fase inicial a la entrada en vigor de una norma puedan llegar, por ejemplo, a dos años de trabajo pueden resultar infructuosos.

En este enlace se pueden ver las diversas intervenciones. Asimismo, esta es la ppt que presenté:

Junto con el Parlament, esta misma semana el Diari Ara publicaba un artículo sobre el trabajo que pretende llevar a cabo la Generalitat de Cataluña para regular y dinamizar la EC. Según se informaba en Ara, se busca fortalecer la figura del “peer” o micro-productor así como revisar determinada normativa sectorial que pueda estar impidiendo un encaje adecuado y competitivo de determinadas actividades, en particular la legislación de transporte y de turismo. Un planteamiento normativo basado en una ley general y transversal de toda la economía colaborativa no sería realista considerándose que, si fuera necesario, debería realizarse desde la Unión Europa.

En el caso del fortalecimiento de la figura del “peer” se intentará encontrar una mejora del marco fiscal y de seguridad social aplicable, aún cuando dicha normativa también está vinculada a competencias del Estado. A estas líneas de actuación se quiere sumar la promoción de sistemas de autorregulación a través de códigos de conducta validados con las plataformas P2P y el impulso de un Consejo Asesor en el que parece que podrían estar representados agentes públicos y privados.

El trabajo que se está realizando desde la Generalitat prevé materializarse en un acuerdo de Gobierno este mes de mayo, lo que dará lugar a una nueva fase de trabajo legislativo que resultará de gran interés. Todo ello es continuación del anuncio que el Conseller d’Empresa i Ocupació, Felip Puig, realizó en octubre de 2014 sobre una revisión de la normativa de alojamientos turísticos en Cataluña, en particular del Decreto 159/2012, de 20 de noviembre, de establecimientos de alojamiento turístico y de viviendas de uso turístico, declaración que acompaño con la frase “L’economia col·laborativa ha vingut per quedar-se“.

Interesante es saber qué próximos pasos dará el Gobierno de España en este ámbito.

Economía Colaborativa y Política de Competencia

El próximo lunes 13 de abril la Cátedra de Política de la Competencia de la Universidad de Sevilla organiza un seminario sobre la economía colaborativa (EC) y políticas en materia de competencia.

La temática de dicho encuentro no es casual ya que, a nivel general, las políticas de competencia promueven la eficiencia en los mercados, fomentando así su competitividad y el crecimiento económico, algo que justifica su aproximación a los modelos colaborativos y P2P, al ser actividades apoyadas en las tecnologías de la información innovadoras en las que concurre dicha eficiencia, se reducen costes de transacción y aumentan, al mismo tiempo, la oferta y demanda del mercado.

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El encuentro en el que participaré como ponente será moderado por José Félix Riscos, Director del Departamento de Estudios y Promoción de la Competencia de la Agencia de Defensa de la Competencia de Andalucía (ADCA), donde también expondrán su visión sobre el tema María Sobrino, Subdirectora de Estudios e Informes del Departamento de promoción de la Competencia de la CNMC, y Javier Domínguez Viera, Vocal de la Subdirección General de Unidad de Mercado, Mejora de la Regulación y Competencia del Ministerio de Economía. Precisamente los anteriores son representantes de organismos de la Administración General del Estado desde los que se está liderando el estudio del impacto de esta materia así como la definición de las políticas que la integren dentro de nuestro ordenamiento jurídico. Integración que podría plantearse de formas diversas, desde una racionalización normativa, el impulso de sistemas de co-regulación pública y privada o la definición y regulación de nuevas tipologías de servicios que respondan a las características y roles de las plataformas y usuarios en las actividades de la EC.

Sharing Economy UK impulsa mecanismos de autorregulación

Hace unos días en Reino Unido se lanzaba un nuevo colectivo empresarial vinculado a la economía colaborativa con el nombre Sharing Economy UK – SEUK, su creación continua la tendencia de otros países, como es el caso de España con Sharing España, donde las organizaciones que operan en este entorno se organizan para tener una voz propia, explicar qué es la economía colaborativa (EC) y sus beneficios, así como defender sus intereses.

SEUK

El lanzamiento de SEUK, en el que actualmente hay 20 empresas, coincide con un interesante momento en UK a la vista de la posición tomada por el Gobierno de Cameron sobre la oportunidad que representa la EC. Precisamente esta semana el ejecutivo inglés daba respuesta oficial al informe de noviembre de 2014 realizado por Debbie Wosskow, CEO de Love Home Swap, donde se incluían diversas recomendaciones sobre cómo se debería favorecer la EC desde el ámbito público y privado.

Uno de los aspectos que SEUK ha abordado desde su lanzamiento ha sido la incorporación de un código de conducta aplicable a sus miembros con el que se pretende avanzar en uno de los temas más estratégicos para la EC, como es el impulso de sistemas de autorregulación para lograr resolver algunos de los problemas asociados a estas actividades y así conseguir un ecosistema más seguro para los agentes que operen en este. El citado código establece una serie de principios y valores por los cuales deben regirse las plataformas colaborativas que formen parte, entre los que destacaría:

1. Favorecer que las actividades de la EC operen dentro de la legislación y con estándares de compliance.

2. Trabajar para que las relaciones de las plataformas con los consumidores y usuarios sean honestas y de confianza. Asimismo que dichos usuarios puedan tener acceso al código de conducta a través de las mismas plataformas.

3. Trabajar para que las plataformas promuevan que sus usuarios presten los servicios y bienes observando todos los aspectos básicos de seguridad y de calidad exigibles.

4. Impulsar una actividad institucional proactiva de las empresas de SEUK para explicar la EC y sus beneficios.

5. Los miembros deben trabajar para integrar modelos eficientes de resolución de controversias entre usuarios, ayudando a mediar para la resolución de estos.

Es relevante que el código busque que las plataformas sean proactivas en trabajar con los usuarios para favorecer un entorno más seguro de actividad. Todo ello sin olvidar la particular posición de las plataformas en cuanto al control de la actividad que los usuarios realizan en estas, la que obviamente no puede ser totalmente fiscalizada por estas empresas al basarse en transacciones P2P.

5 aspectos legales relevantes en plataformas P2P

Cada modelo de actividad de plataformas P2P y marketplaces debe ser analizado desde muy diferentes ámbitos, los servicios de transporte, alojamientos, comercio electrónico o la restauración tienen legislaciones sectoriales específicas que lógicamente poco tienen que ver entre ellas. Sin embargo, dando asesoramiento a diversas start-ups que están desarrollando este tipo de plataformas, he identificado una serie de elementos comunes que con mayor o menor nivel de complejidad exigen ser bien definidos en los términos y condiciones de Apps y sitios Web de las empresas. En este post describo algunos:

Régimen de responsabilidad de la plataforma: Un aspecto en el que se incide especialmente es en reforzar el posicionamiento de la plataforma como no responsable de la actividad que sus usuarios realizan entre si dentro de dicha plataforma. Para ello se tiende a definir la posición de la empresa del modo siguiente:

“Es una plataforma tecnológica que de conformidad con Ley 34/2002, de Servicios de la Sociedad de la Información y del Comercio Electrónico opera como prestador de servicios de la sociedad de la información.”

Entrar en la definición anterior precisamente refuerza esa idea de mero prestador de servicios (“portal informativo”) donde no se responde de la actividad de los peers a no ser que se haya informado previamente a la plataforma de una mala práctica conforme a los Términos y Condiciones de la empresa o una conducta ilícita.

No obstante pretender entrar por defecto en esa definición no es tan sencillo, especialmente cuando la plataforma tiene un mayor grado de dirección de la actividad. Igualmente la legislación, dependiendo del sector económico en el que opere la plataforma, también define a veces la figura de los intermediarios que pueden estar sometidos a un sistema de autorización previa o licencias que podrían ser exigidos a estas empresas.

Transacciones: La operativa de pagos de la plataforma puede ser también un tema complejo en el que esta deba asumir un mayor número de obligaciones en caso de que opere como pasarela de pagos. Para ello es importante prever un sistema de pagos adecuado para coordinar las transacciones donde se debe considerar por una parte, un proceso de devoluciones en el que la empresa no deba asumir cargos extra y por otra parte, observar la fiscalidad aplicable a los servicios objeto de transacción. Esto último es referido a las comisiones que obtiene la plataforma y a las obligaciones fiscales relativas a las transacciones entre peers, las que, en principio, son ajenas a la empresa que intermedia pero que, en mi opinión, es positivo el que se facilite información sobre la forma de cumplir con esa tributación. Un sistema interesante para simpificar lo anterior es usar proveedores B2B como Mango Pay para gestionar todos los pagos dentro de la plataforma que permiten que esta última reciba como único pago las comisiones que le corresponden.

– Relaciones jurídico-laborales: Otro aspecto relacionado con el régimen de responsabilidad antes descrito es el interés de desvincular la posición del intermediario respecto a la dirección de las tareas que desempeñen los usuarios. El determinar, fiscalizar y limitar en exceso la forma en que un usuario puede operar en la plataforma, por ejemplo determinando precios o servicios mínimos a prestar, así como la recurrencia con la que este opere puede aumentar los fundamentos para entender que existe una potencial vinculación laboral y no meramente mercantil. Este, precisamente, es un elemento capital para las plataformas que facilitan la oferta de servicios por particulares o profesionales a terceros interesados.

– Sistema de resolución de controversias: Aunque no obligado, la posición de la plataforma le permite poder mediar en aquellos problemas surgidos en la actividad entre peers y así incrementar la calidad del servicio. Por ello es habitual poder diseñar un procedimiento opcional para los usuarios a fin de que la plataforma ayude a proponer una solución a un conflicto. Dicho sistema se describe normalmente subrayando a los usuarios que, por un lado, es accesorio a sistemas ordinarios de resolución de controversias (sistemas de arbitraje de consumo o procedimientos ante tribunales) y, por otro, que la propuesta de solución de la plataforma a los usuarios es opcional para las partes y no vinculate.

– Protección de datos: Los temas de privacidad son recurrentes en cualquier negocio online sin embargo en el ámbito colaborativo/P2P se hace necesario también un acceso a los datos de usuarios por otros usuarios para que los servicios y/o transacciones se completen adecuadamente. Aunque se trata de un acceso por terceros necesario para lograr completar la finalidad por la que la plataforma recabo los datos personales del usuario, es importante regularlo en las políticas de privacidad de esta.

Junto con los anteriores existen otros aspectos relevantes que suelen ser objeto de análisis, por ejemplo; el encaje de la legislación de consumidores o si es posible el uso de sistemas como “Confianza Online“, el que las empresas se planteen contratar pólizas de seguro para reforzar la calidad y confianza de su mercado, el buscar una jurisdicción competitiva desde la que operar alternativa a la española o el diseño de una adecuada política de cancelaciones, especialmente en el ámbito de alquiler de espacios o intercambio de alojamientos.

La Economía Híbrida en el libro, Vivir Mejor con Menos

En 2013 tuve mi primer acercamiento a la economía colaborativa (EC) como consecuencia de un proyecto profesional en el que me involucré. Sin duda resultó un revulsivo por motivos tanto personales, conocer nuevos modelos para mejorar nuestro entorno, como profesionales, las implicaciones regulatorias y de política pública que estas actividades digitales tienen mucho que ver con mi trabajo.

Con el interés de saber más sobre estas actividades económicas asistí a un evento en Madrid donde contacté con Albert Cañigueral, creador del portal ConsumoColaborativo.com, quien participaba hablando de la EC. De dicho contacto tuve la suerte de conocer tanto a Albert como a muchos expertos en este ámbito de la comunidad OuiShare con la que acabé vinculandome.

Lo anterior es un resumen breve de mi experiencia y trayectoria en todo este entorno. Y precisamente de eso va un poco el libro “Vivir mejor con menos” publicado por Albert a finales de 2014 con la editorial de Random House Mondadori, Conecta, de cuyo título no soy fan 100% ya que corre el riesgo de que algún librero despistado lo sitúe en una sección de libros de auto-ayuda con la consecuente pérdida de lectores interesados en muchos temas que abarca como economía, ciudadanía, innovación y sociedad de la información. Como decía, el libro comienza con la propia experiencia personal de Albert a lo largo de diversos años y  como llega a incorporar en su día a día la EC y los planteamientos de la cultura de bienes y conocimiento libre y abierto. Dicha contextualización personal es un punto útil de inicio para explicar de forma práctica y sencilla de que va todo este movimiento con datos, nombres de empresas, descripción de las actividades que engloba… es decir una explicación práctica y cercana para entender de que va la economía del compartir y de la colaboración.

En “Vivir mejor con menos”, Albert explica que la EC representa un cambio hacia una economía híbrida, “en parte capitalista y en parte colaborativa donde los dos sistemas económicos a menudo trabajan juntos y a veces compiten”. Un planteamiento  constructivo y realista de la proyección de este modelo económico cuyas novedades conceptuales se contraponen a la economía y modelos de consumo que hemos vivido los últimos 50 años, algo que explica bien el siguiente esquema incluido en el libro:

Yo———————————-Nosotros
Propiedad————————–Acceso
Global——————————-Local
Centralización———————-Distribución
Competición————————Colaboración
Compañía—————————Personas
Consumidor————————-Productor
Publicidad—————————-Comunidad
Crédito——————————Reputación
Dinero——————————-Valor
B2B———————————–P2P
             Hiperconsumo——————–Economía Colaborativa

Junto con lo anterior el libro resalta aspectos que creo fundamentales de esta tendencia al analizarse los beneficios ambientales y de interacción social que la EC ayuda a potenciar, elementos que resultarán determinantes para que los poderes públicos pongan en valor la oportunidad que los modelos colaborativos y P2P pueden tener para la sociedad.

Desde su publicación el libro ha tenido reseñas diversas y una amplia difusión, a lo que se suma que ya está accesible libre y online bajo licencia Creative Commons.

En resumen, “Vivir mejor con menos” es la primera obra editorial de referencia sobre la EC en español, algo que venía haciendo falta. SEGUIMOS!

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Cursos sobre la economía colaborativa con Foxize y OuiShare

El próximo martes 20 comenzamos con Albert Cañigueral una serie de jornadas analizando la economía colaborativa  en Barcelona gracias a Foxize y Ouishare Academy.

En esta primera master class en el espacio MOB de Barcelona se expondrán las claves y retos de la economía colaborativa desde ámbitos como el consumo, la fabricación digital, el conocimiento abierto y las finanzas P2P. Igualmente en el curso se buscará debatir sobre las implicaciones económicas, culturales y legales que estos modelos basados en las nuevas tecnologías tienen considerando su innovación radical y social.

La primera jornada continuará con otros tres cursos impartidos por Ana Manzanedo, Javier Creus y Cristobal García, expertos en comunicación y consultoría digital, los que conformarán el programa completo: Economía Colaborativa: Qué es y cómo crear tu propia plataforma. Formación de interés para personas como perfiles diversos entre los que incluiría a muchos profesionales que están desarrollando “start up” vinculadas a modelos colaborativos y P2P. Precisamente el pasado diciembre el diarion Expansión publicaba un artículo en el que analizaba este fenómeno empresarial donde se apuntaba que alrededor de 300 empresas de nueva creación en España quieren competir para ser el nuevo Airbnb.

Para más información se puede contactar a Foxize a través de este email, alumno@foxize.com